viernes, 20 de enero de 2017

Poema del día: "El ancho mar", de Xu Zhimo (China, 1897-1931)

El cielo sobre el ancho mar, yo no lo necesito.
Tampoco pienso soltar el inmenso cráneo de papel.
Me dirigiré al cielo para capturar el viento huidizo.
Yo solo quiero un minuto,
Yo solo quiero un poco de luz,
Yo solo quiero una fisura abierta,
Como un niño que se encarama
Delante de la ventana de la habitación oscura
Y mira la fisura abierta de las cuatro esquinas
Del cielo, mira el minuto,
El poco de luz.

Xu Zhimo, incluido El cielo a mis pies. Antología de la poesía china moderna 1918-1949  (Ediciones Hiperión, Madrid, 2013, selec. y traduc. de Blas Piñero Martínez).

Otros poemas de Xu Zhimo
El amor y la muerte (Liebstch)

jueves, 19 de enero de 2017

Poema del día: "Reflejo", de Coral Bracho (México, 1951)

Es el viento de la muerte,
la extensión, la roca oscura de la muerte.
El becerro se inclina y se ve descender.
Mira su espectro iluminado:

Es un agua de asombro su perfil espejeante,
es un reino encendido. Nace
de la noche. Nace del vientre de la sombra.

Viento y corrientes
se confunden; eco y fulgor. Entre la vida
y la muerte
está el reflejo.
                                   Una en otra convergen,
se contienen:

Encandilado, atento, penetrado de luz,
siente el punzón de las tinieblas,
el gozo inquieto
y embriagado; la herida lenta
de ser.

Coral Bracho en Huellas de luz (1994), incluido en Casa de luciérnagas. Antología de poetas hispanoamericanas de hoy (Ediciones Bruguera, Barcelona, 2007, ed. de Mario Campaña).

Otros poemas de Coral Bracho
Jaguar sobre muro de cuarzoPuerta en la selva

miércoles, 18 de enero de 2017

Poema del día: "Demasiado amor", de Yi Jonyeon (Corea, 1269 -1343)

Luna alba en flor de peral, vía láctea a medianoche.
¿El cuclillo entiende la fiebre de primavera?
Demasiado amor es enfermedad que quita el sueño.

Yi Jonyeon en Cantos de Haedong (siglo XIX), incluido en Manioshu. Colección para diez mil generaciones (Ediciones Hiperión, Madrid, 1980, ed. y trad. de Antonio Cabezas García).

martes, 17 de enero de 2017

Poema del día: "Carta desde una tierra vehemente", de Mascha Kaléko (Alemania, nacida en Polonia, 1907-1975)

Desde esta tierra extrema yo te escribo
a la sombra de un árbol que ayer aún no estaba
pues aquí crece todo de repente.
Apenas surge un plan, ya se ha cumplido.
Demasiado vehemente es nuestra tierra.
Yo no sé bien si tú
podrías adaptarte a este clima,
admito que yo misma con frecuencia lo temo.
Quema el sol como cólera encendida,
y él madura el grano, tuesta el grano
a su gusto. No puede una fiarse:
hoy representa amor, mañana odio.
A partir de una nada, de una fuente,
nace de pronto un río que veloz
inunda el campo todo entero
y de nuevo decrece en un instante.
Aquello que deseas se cumple sin demora,
pues los deseos tienen un poder evidente
-no deseo maldades, menos mal,
se metería una si no en un mar de sangre-.
Tú miras con deseo a una mujer
y así ya eres un hombre
y tu deseo engendra un hijo.
Es aquí cada cual igual que el viento,
que esparce sus semillas sin tiempo a preguntar
si han echado raíces.
Observas con cariño alguna estrella
y entonces brilla y te obedece
y lleva tu talento a su apogeo.
Te colma hasta tal punto de venturas
que te corta el aliento. ¡Vente ya!
Sé mi invitado. Aunque es difícil
adaptarse, a aquel que lo consigue
le salta el corazón y se le rompe.

Mascha Kaléko, incluido en Arquitrave (Segunda época, nº 57, septiembre-diciembre de 2014, Colombia, trad. de Inmaculada Moreno).

Otros poemas de Mascha Kaléko
Señal

lunes, 16 de enero de 2017

Poema del día: "Quiero que la muerte de México sea hermosa...", de David Meza (México, 1990)

                                                                               A las siguientes generaciones (Manifiesto)

Quiero que la muerte de México sea hermosa

Quiero que su muerte sea un acto bello e inexplicable como los pájaros

Quiero que el pasado sea un hecho maravilloso que se forja en el futuro

Quiero que mi nombre sea la vida

Quiero que América se desdoble y se muestre como un acantilado de OVNIS

Quiero que mi sexo sea la vida

Quiero que la tradición literaria de las personas sea el movimiento de las cometas

Quiero que mi patria sea la vida

Quiero que los literatos suban de nuevo a los árboles y renombren cada noche las constelaciones del abecedario

Quiero que los poetas dejen de llamarse poetas y comiencen a llamarse sueños y que los sueños comiencen a llamarse estrellas o luciérnagas o arroyos o triciclos

Quiero que la juventud sea una postura frente al mundo y no una postura frente a los años

Quiero que a la poesía se le confunda con la narrativa y a la narrativa con un tratado científico y a éste con un nuevo sistema planetario

Quiero que mi clase social sea la vida

Quiero que los poetas le tengan miedo a la inmortalidad y a la permanencia

Quiero ser llamado universitario no por estar en la universidad sino por estar en el uni-verso

Quiero que el poema se confunda con un tratado filosófico o un tratado político o un venado herido en la mitad del bosque

Quiero que mi nacionalidad sea la vida

Quiero que cuanta persona lea este manifiesto lo destruya y construya otro más auténtico y hermoso

Quiero que los grupos literarios de esta época contemplen entre sus integrantes a las rocas y a los ríos y a los superhéroes del espacio

Quiero que los artistas arrojen sus obras a los mares y comiencen a escribir sobre sus cuerpos

Quiero que mi edad sea la vida

Quiero que la literatura universal sea llamada en el futuro la historia de la preliteratura

Y quiero que los poemas más hermosos de mi generación sean escritos en las paredes del metro

David Meza, incluido en Nayagua. Revista de poesía (nº 21, febrero de 2015,   Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe).

domingo, 15 de enero de 2017

Poema del día: "Estos vientos contrarios y tan fieros...", de Chiara Matraini (Italia, 1515-1604)

Estos vientos contrarios y tan fieros
que a las olas golpean en las rocas,
son cual de mi enemigo el gran orgullo
contra mi alto y mi firme pensamiento.

Y esas hórridas nubes tan sombrías,
donde la tempestad más se enardece,
son como mis congojas pesarosas,
contra mi paz guerreros desalmados;

y la cansada y débil navecilla
que trunca está de mástiles y jarcias,
sin timonel entre terribles ondas,

como mi alma afligida, y de su estrella
privada y separada de su anhelo,
cuando el cielo su luz al alma esconde.

Chiara Matraini, incluido en Antología esencial de la poesía italiana (Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1999, selecc. y trad. de Luis Martínez de Merlo).

Otros poemas de Chiara Matraini
Estos vientos contrarios y tan fieros...Mi bello y dulce imán vivo que al irse...