lunes, 22 de mayo de 2017

Poema del día: "Montaña Unsan", del Monje Bowu (Corea, 1301-1382)

Nube blanca sobre la montaña.
El arroyo fluye desde la montaña.
Quiero vivir en esta montaña.
La nube me cobija en este lugar.
Cuando quiero contarle mis cuitas,
se convierte en lluvia, no me permite estar.
A veces, siguiendo el aire fresco
se pasea por tierras y mares.
Deseo seguirla por el aire
viajando sobre ríos y montañas.
¿Por qué deseo seguirte?
Puedo bailar sobre la ola, junto a la gaviota blanca.
Al volver me siento bajo el pino, muy junto a la luna.
Qué sonido melancólico del viento bajo el pino.
¿A quién contar mi secreto?
Se encuentran muy lejanos los grandes maestros budistas.
Tranquilo me echo sobre la nube.
El monte verde me habla: Todo bien, ¿no?
De inmediato le respondo, riéndome:
Monte, tú no sabes por qué estoy acá.
Yo siempre sufría por falta de sueño.
Demasiado amor a ríos y piedras que son mis ropas.
El verde monte se ríe de mí y dice:
¿Por qué no vuelves pronto para que seamos amigos?
Si amas tanto el verde monte
descansa bien en bosques de enredadera.
Sigo el consejo del verde monte.
Descanso en lecho del verde monte.
A veces duermo, a veces velo.
No me importa dormir o velar.
En el sueño sigo la vía de venida.
En la taberna de Chang-an monto una vaca de madera.
La vaca se transforma en brisa de primavera,
hace florecer, retoñar el sauce como jade verde.
La flor del cerezo, roja como el fuego.
La flor del sauce, blanca como bolita.
La flor del ciruelo, demasiado blanca.
La cojo para confiar.
El canto del pájaro raro me despierta del sueño.
Permanezco muy quieto porque mi sueño era muy dulce.

Monje Bowu en Taegohwasangeorok (s.a.), incluido en Manioshu. Colección para diez mil generaciones  (Ediciones Hiperión, Madrid, 1980, ed. y trad. de Antonio Cabezas García).

domingo, 21 de mayo de 2017

Poema del día: "De noche" de Felipe Agudelo Hernández (Colombia, 1988)

Sobre el vidrio
los músicos de una sola función
que nunca empieza
perdieron instrumentos,
el polvo que permite
escribir varios nombres con el dedo
crece por capas,
una carta tristísima
de bienvenida
muestra el adiós de alguien
que siempre intenté amar.
El grifo tarda tanto en traer agua,
y suena como un radio del infierno,
suelta al final la gota temblorosa...
tubería de plomo
con las que lloran viejas casas.
Polvo, en todo polvo.
Sin embargo, el vinilo se ha salvado,
y la aguja fatal del tocadiscos
hace cantar, como hace veinte años,
Bajo un cielo de estrellas a Alberto Podestá,
un joven, como yo, sepultado entre asuntos.

Felipe Agudelo Hernández, incluido en Arquitrave (Segunda época, nº 57, septiembre-diciembre de 2014, Colombia).

viernes, 19 de mayo de 2017

Poema del día: "El Amor me ha hecho tal que en fuego vivo...", de Gaspara Stampa (Italia, 1523-1554)

El Amor me ha hecho tal que en fuego vivo,
cual nueva salamandra al mundo, y como
aquel otro animal no menos raro,
que en un mismo lugar nace y espira.

Mis delicias son todas y mi gozo
vivir ardiendo y no sentir los males,
sin preocuparme de si quien me empuja
tenga de mí piedad mucha ni poca.

Era extinto el primer ardor apenas
y otro encendió el Amor, que es aún más vivo
y más grande que cuantos he probado.

No me arrepiento de mi arder amando,
si quien de nuevo el corazón me roba
de mi ardor pleno y satisfecho queda.

Gaspara Stampa, incluido en Antología esencial de la poesía italiana (Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1999, selecc. y trad. de Luis Martínez de Merlo).

Otros poemas de Gaspara Stampa
Olas que con frecuencia el mar turbáis...

jueves, 18 de mayo de 2017

Poema del día: "Naranjas", de Melissa Castillo Villarroel (Chile, 1994)

Saben las mañanas a naranjas
tú sabes a naranjas
saben las mañanas de los planetas fríos
y opacos a cristales
llueven cristales
por eso tengo las mejillas sangrando
no duele el lugar de donde uno nace
duele no saber perderse
después de haber transcurrido
dos siglos, de ser inmortal hubiese preferido
los frutos del bosque
las espinas en mis pies
tuvieron un largo viaje
he olvidado cada una de ellas
yo no sentiría si no fuese
por las mosquetas y las murras
la saliva en el ojo
me sabe a naranja!
le doy una mordida de vez en cuando
y vuelve la expresión a mi rostro.

Melissa Castillo Villarroel, incluida en Antología de poesía joven del Sur de Chile (Puerto Montt, 2016, Colectivo OrgasMAR).

Otros poemas de Melissa Castillo Villarroel
Diario del día

miércoles, 17 de mayo de 2017

Poema del día: "El campo", de Ali al-Ruqai (Libia, 1933-1966)

Sobre las colinas somnolientas, sobre la tarde fatigada,
surgen mis relatos de costumbre, corriendo desiguales.
Recuerdo las nubes de langosta que envían el canto monótono
a mis oídos... y me embriaga de alegría.
Y el croar de las familias de ranas... ¡cuánto me emociona su voz!
Se mueven ágilmente, llenan mi pensamiento con sus alegrías y sus penas
a través de las acequias en donde conviven con el agua.

Ali al-Ruqai, incluido en Antología de poesía árabe contemporánea (Editorial Espasa-Calpe, Madrid, 1972, ed. y trad. de Leonor Martínez Martín).

martes, 16 de mayo de 2017

Poema del día: "Es decir", de Aldo Pellegrini (Argentina, 1903-1973)

En tiempo húmedo
los sueños hacen rechinar las puertas

Sin molestar a los niños
los fatigados sacuden su palidez

Ardor de los pequeños
que desplazan el invierno con sus mentiras

Durante el deshielo de los espejos
una mano queda adherida al invierno de los cristales

Atormentados por pastores celestes
los cazadores de caricias se pierden en las callejuelas

Allí donde se aglomeran las plegarias
la belleza usa su máscara de escalofrío

Solemne avenida de las arrugas
viaje sin retorno para evitar reconocerse

Una alegría plegable para uso de los viajeros
un abrigo para soportar el frío de las preguntas

Quizás convenga esperar
el vino añejo en la buena época de los perfiles, en la saturación del coloquio consigo mismo, en la
          afectada simplicidad para afrontar playas ardientes

Quizás convenga esperar
la hora de la creación en que las tinieblas se desnudan

Y arriba en el lugar que corresponde al desplazado invierno
sólo hay un espectador
el último de los últimos
dispuesto siempre a quedarse.

Aldo Pellegrini en Construcción de la destrucción (1957), incluido en Antología de la poesía surrealista latinoamericana (Editorial Galache, México, 1974, ed. de Stefan Baciu).

Otros poemas de Aldo Pellegrini
Un espectáculo más