lunes, 20 de febrero de 2017

Poema del día: "Hierro", de Thorsteinn frá Hamri (Islandia, 1938)

Esta mañana vi a los animales ir a abrevar
había helechos en los surcos y musgo en las palabras
goteaba herrumbrosa la lluvia de los tejados de las casas
como un cotilleo
a lo lejos jugaba un niño con plomo y acero

algo iba a suceder, el pueblo silencioso,
en el patio hombres serios hablaban del camino
delante había huellas extrañas en la hierba
la tierra estaba helada y el musgo bebía agua herrumbrosa

de pie ante el portalón pensé en lo que se avecinaba

Thorsteinn frá Hamri en Tannfé handa nýjum heimi (1960), incluido en Poesía nórdica (Ediciones de la Torre, Madrid, 1999, ed. y trad. de José Antonio Fernández Romero).

domingo, 19 de febrero de 2017

Poema del día: "El silencio de después", de Rolf Jacobsen (Noruega, 1907-1994)

Trata de acabar ya
con las provocaciones y las estadísticas de ventas,
los desayunos dominicales y los hornos de incineración,
de acabar con los desfiles de modas y los horóscopos,
los desfiles militares, los concursos de arquitectura
y las tres hileras de luces de tráfico.
Déjalo ya y acaba
con los preparativos para la fiesta y las quinielas
de ocho variantes,
familias del índice de consumo y análisis de mercadotecnia
porque es tarde,
es demasiado tarde,
termina ya y vuelve a casa
al silencio de después
que te recibe como una inyección de sangre caliente en la frente
y como los truenos en camino
y como el tañido de potentes campanas
que hacen temblar al tímpano
porque las palabras ya no existen,
ya no hay más palabras,
desde ahora todo hablará
con las voces de piedras y árboles.

El silencio que vive en la hierba
en la parte inferior de cada brizna
y en los espacios azules entre las piedras.
El silencio
que sigue a los disparos y al trino de los pájaros.
El silencio
que cubre al muerto con una manta
y espera en la escalera a que todos se hayan ido.
El silencio
que se posa en tus manos como un pajarillo,
tu único amigo.

Rolf Jacobsen en Stülheten efterpá— — (1965), incluido en Poesía nórdica (Ediciones de la Torre, Madrid, 1999, ed. y trad. de Francisco J. Uriz).

Otros poemas de Rolf Jacobsen
La vejezLentamente

viernes, 17 de febrero de 2017

Poema del día: "Retrato del artista como árbol", de Frank Jæger (Dinamarca, 1926-1977)

El sonido ¿es lluvia o calma?
                        Escucha la luna estival.
La alameda se abre. Contraluz.
                        Y son puertas.
Olor a salvia. Música de la noche.
                        ¡Cómo deslumbra!
Los árboles están allí como siempre.
                        Crecen. Verdes. Negros.

Aquí huele a responsabilidad.
                                                 Nepotismo en reposo.
El remordimiento, velludo:
                        una mariposa.
La noche no es lo bastante noche.
                                   Y las olas no
son negruzcas. ¿Tenéis frío,
                 soñadores, noctámbulos, amigas?

Las espinas, viento hacia el Este,
                              su blanco disfraz.
La luna con las huellas
                                    de los pies del Dios.
Los linajes se extinguen. Es la llamada:
                        Pez. Reptil. Ameba.
La lluvia ¿es olor o reposo?
                  Aquí eché raíces.

Frank Jæger en Idylia, (1967), incluido en Poesía nórdica (Ediciones de la Torre, Madrid, 1999, ed. y trad. de Francisco J. Uriz).

Otros poemas de Frank Jæger
Cinna, el poeta

jueves, 16 de febrero de 2017

Poema del día: "En el cementerio de Lemnhult", de Hjalmar Gullberg (Suecia, 1894-1963)

Aquí yace el campesino Johan Magnusson
constructor de veintitrés órganos en la diócesis de Växjö.
En vida encontraba la suprema calma junto al torrente del molino
en las tardes de verano. Alababa la naturaleza
en versos rimados, un modesto alumno
del Señor Obispo. También sabía hacer colores
y a consecuencia de una humilde propuesta de esta parroquia
recibió una medalla real por su pintura de cuadros.
Había aprendido de Hörberg y de su amigo Marcus Larsson,
el incomparable pintor de los cantarines torrentes,
y muchos sostienen que en la iglesia de Skirö
su retablo, hoy trasladado, supera ampliamente
al nuevo, pintado por la esposa del párroco.

Nacidas para el trabajo cotidiano en bosques y campos
las manos de un campesino— ¿por qué fueron elegidas?
¿Quién investiga por qué fueron elegidas?
Cuando el tono del cielo necesitó nuevos instrumentos
para sonar con mayor limpieza y volumen en Småland
se confió la tarea a este Johan Magnusson.
Es él quien descubrió el armonio para los salmos
en el que se interpretaron gran cantidad de melodías cristianas
en las escuelas en pro de la piedad de los niños,
y cada año en la plaza de Växjö durante la feria de Sigfrid
había un peón vendiendo sus cajas de música.
Pero en la plenitud de su vida, a los cuarenta y dos años,
el autodidacta terminó uno de sus instrumentos más grandes
del que él, un poeta, solía decir:
El órgano puede decirle al corazón lo que no consiguen las palabras.—
Y Johann Sebastian Bach hizo su entrada en Kråksmåla.

Aquí en Lemnhult realizó su última obra.
Cartas anónimas de lectores al diario Triaden
habían exigido que el zapatero se dedicase a sus zapatos;
pero esa frase, por cierto, le va mejor a un constructor de órganos
que dice que la obra alaba al maestro.
Durante el curso del trabajo mejoró el proveedor
con imaginativos inventos sus creaciones,
y el organista de la Catedral escribió tras una inspección
que el arte de sus manos era más que oficio para ganarse la vida.
Tan pronto como el patrón en su cuarto de trabajo
entonaba Fúgala, Principal, Fleur d'amour,
tenían que suspenderse todos los trabajos en la finca Nässja
—nada debía molestarlo excepto el canto del torrente.
A la larga eso no fue bueno para la agricultura.
El que construye un órgano para gloria de Dios
deja que sus campos se arruinen.

En diócesis extrañas
encontraron sustento los sucesores del polifacético campesino.
De sus órganos se conservan algunos
después de cien años. Uno suena en mí.

Hjalmar Gullberg en Dödsmask, och lustgárd (1952), incluido en Poesía nórdica (Ediciones de la Torre, Madrid, 1999, ed. y trad. de Francisco J. Uriz).

Otros poemas de Hjalmar Gullberg
Yo creía en un dios

miércoles, 15 de febrero de 2017

Poema del día: "Corazón", de Solveig von Schoultz (Finlandia, 1907-1996)

Le dábamos centeno, no mucho,
lo suficiente para que no se cansase,
le dábamos agua, un dedal,
para que tuviese que recordar el manantial,
abríamos la puerta, ligeramente
para que el cielo le golpease el ojo
y fijamos un trozo de espejo en su jaula
para que viese directamente la nube.
Inmóvil permanecía con alas palpitantes.

Así cantaba.

Solveig von Schoultz en Nattlig äng (1949), incluido en Poesía nórdica (Ediciones de la Torre, Madrid, 1999, ed. y trad. de Francisco J. Uriz).

Otros poemas de Solveig von Schoultz
Despedida

martes, 14 de febrero de 2017

Poema del día: "Luz abstracta", de Juan José Domenchina (España, 1898-1959)

La luz abstracta, de incomunicable
espectro, al ritmo puro se abandona.
Pero el ritmo, pueril, no concreciona
la nébula del iris inefable.

Sector de pensamiento, inalienable.
En cripta de individuo evoluciona
su enjundia intransferible, que se encona
Senda, para el extraño intransitable.

¡No! ¡Sí! Palabra: génesis de ruidos.
Sangre verde, letal, de mis sentidos.
Ponzoña, cáncer rubio que me come.

Sin nexo —mutua luz—, sin la acordada
recíproca visión, en mi sagrada
nada, ¿quién será el yo que a mí se asome?

Juan José Domenchina en El tacto fervoroso (1930), incluido en Poesía de la vanguardia española  (Taurus Ediciones, Madrid, 1981, selec. de Germán Gullón).

Otros poemas de Juan José Domenchina
Aquí tienes la vida...El PasadoEstampa remotaEstás solo, sin DiosLa vida -que se nos va-..., Tacto fervorosoTe busco desde siempre